Acabo de tener un combo de días terriblemente depresivos, nahh tampoco, tal vez solo abrumadores. Días en dónde como mucho hago 3 actividades, y me siento patética con cada una de ellas. Días en dónde la insuficiencia me consume, y el "hubiera" me carcome. Días de silencio que le pega mordiscos a mi pobre corazón, quien se resiste a gritar y tan solo late a una velocidad dolorosa mientras sonrió en un vago intento por generar dopamina en mi organismo. Engañar a mi cerebro, creo.
Cuando una serie de eventos te recuerdan que no has hecho nada de lo que hace un año te prepusiste es doloroso, porque un año paso y tú, tu no evolucionaste, por el contrario es un sentimiento inminente de retroceso.
Te encuentras en situaciones donde todo sería brutalmente diferente y serías un poquito más feliz si tan solo hace algunos meses hubieras hecho lo que tenias que hacer. La puta madre.
Me siento atrapada por la vida, por mi inactividad y a su vez (de manera un tanto paradójica) mi falta de actividad no me deja moverme.
Tuve un mes maravilloso, múltiples intentos de ignorar mi realidad, pasar los días ensoñada en mi propia burbuja de ficción. Leer para no vivir, consumir para no pensar, dormir para no llorar.
Amo leer, y aún más cuando se trata de un fanfic malo de mi hiperfijación del momento que me abstrae de mi realidad, me acompaña hasta las 4 de la mañana, me acoge durante el largo y tortuoso día, se cuela en mis sueños y me permite sentir por un ratito, pese a su mala redacción y cliché trillado, lo que sería no ser yo, no estar aquí y no sentir ahora.
Saber lo que debes o debiste hacer para conseguir lo que quieres y de todas maneras no hacerlo es algo que no entiendo y sin embargo repito una vez tras otra. Se siente como una prisión de la cual conscientemente no escapo aunque tenga la llave, y aún así gozo de los ovarios para revolcarme y llorar porque sigo atrapada.
Me gustaría decir que la sensación de impotencia e insuficiencia que me inunda es motor suficiente para decir "ya basta, no quiero que esto me vuelva a pasar" y salir a hacer lo que se que debo hacer para no depender de nadie y tener que cohibirme de experiencias que anhelo. Pero no, sigo en la comodidad de mi cama regocijándome el lo miserable que me siento.
Me siento como una niña consentida, hija de papi y de mami, de esas que no hacen nada por si mismas y me fastidio a mi misma porque eso no es lo que quiero ser, quiero ser una persona capaz e independiente, que aprovecha las oportunidades al máximo y vive sin arrepentimientos. No puedo evitar sentir que estoy atrapada en un cuarto de arrepentimientos, cobardía y confort que cada tanto se inunda con un aire pesado e infumable que me ahoga, pero no tanto para salir de allí. Cómoda en mi incomodidad. Que mierda.
Y aquí me encuentro quejándome, aunque lo detesto, porque refuerza esa estúpida faceta de niña consentida que no es consciente de sus privilegios y oportunidades, que no valora lo que tiene y que espera que todo le caiga en bandeja de plata, porque la vida siempre baila para ella sin mover un solo dedo. Es asquerosa esa mezcla de culpa por no hacer y culpa por expresar esa culpa. Odio que todo lo que digo son problemas quizás banales (entre otras cosas, no ir a un concierto en este caso) y de privilegio descarado, me hace sentir muy tonta sentirme mal por eso y me resulta difícil no invalidar todo esto cuando se que hay personas que en mi situación sacarían más provecho a la vida y que en realidad solo me siento víctima para no lidiar con mi responsabilidad.
Poco se habla de lo difícil que es caminar con despropósito, cuando nada te mueve y quizás cuando ese algo llega a moverte sientes que es muy tarde y de todas formas no encuentras la forma de no quedarte quieto. Las ganas de vivir y de cambiar se sienten vacías cuando no estás mal, aunque tampoco estás tan bien como sabes que puedes estar.
En este momento detesto estar viva, y no, no lo digo de forma literal, lo digo de forma egoísta con quienes de verdad no se sienten capaces de seguir respirando, porque yo voy a seguir aquí existiendo muy cómoda en mi propio juguito reposado.
Necesito una tregua con mi cerebro, es desgastante todo esto... Necesito armarme de determinación y dejar la bobada, dejar de ser tibia y solo hacerlo. O simplemente dejar de desear más y decepcionarme cuando no obtenga algo a sabiendas de que no hice una mierda para tenerlo, resignarme a ser una maldita conformista por le resto de mi vida. Y sin embargo no, no me agrada ninguna de las dos opciones.
El 30 de enero, a eso de las 5:58 de la tarde, escribí esto y decidí guardarlo en borradores. Había olvidado que esta entrada existía y la verdad no me dio gusto leerla, pero este blog es una promesa conmigo misma de ser transparente y honesta. Comparto esto desde la vulnerabilidad de mi corazón, y como una huella de que simplemente soy humana.
Aprender a vivir tiene crisis y esta fue una de ellas, trabajo en ser mejor persona y aunque a menudo retrocedo no dejo de intentarlo todos los días. Eso, desde mi punto de vista, eso es lo importante.
Hoy quizá no he avanzado mucho hacia mis objetivos, pero hoy por hoy el arrepentimiento de lo que ya no fue me pesa menos, y creo que ese es un buen nuevo inicio.
Gracias por leerme.
Soy Dani★
Entiendo el sentimiento, parecía que mi default era sentirme culpable por todo (agradecida de la terapia por ayudarme 🙏) pero algo que quería comentarte es si haz visto el tema de las disfunciones ejecutivas? Porque me resuena mucho a eso. Saluditos y espero estés teniendo mejores días, o se asomen pronto
ResponderBorrarSue!! Un gusto leerte preciosa... Nunca lo había escuchado, pero lo investigaré y creo genuinamente que me será de mucha ayuda, gracias. <3
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